El ajo está rodeado de un halo de misterio y leyenda y tiene mucha importancia en la gastronómica española, convirtiéndose en el eje de la dieta española y su cultivo se ha extendido por toda la península y no falta en ningún guiso.
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El ajo su origen y llegada a España
El ajo su origen y llegada a España

Su existencia se remonta a 4500 años antes de Cristo cuando a los esclavos, que trabajaban en la construcción de las pirámides en Egipto, se les daba ajo cocido con la creencia que les tonificaba el cuerpo, según cuenta Herodoto.

Llegó a España y al Mediterráneo gracias a los antiguos egipcios, que lo usaban en varias comidas y también como remedio. Su cultivo se extendió por toda la península española, pero en La Mancha es donde se ha convertido en el estelar, debido a que sus habitantes no escatiman en añadirlo a todo tipo de guiso, a los asados de carne o pescado, sopas, convirtiéndolos en deliciosos platillos de tradición popular.

El pueblo de Las Pedroñeras es considerado la capital mundial del ajo, debido a su Ajo Morado que es único en España. Todos los años, a principio de agosto, se realiza la gran Feria Internacional del Ajo.

Según los chef de la región consideran que el ajo es un elemento imprescindible en la cocina de La Mancha, debido a que a cada plato le aporta matices delicados siempre y cuando se empleen dosis adecuadas.

El ajo además de ser muy importante en la gastronomía, se trata de un producto de mucho interés por sus propiedades nutritivas, medicinales y antioxidantes.

Existen diferentes tipos de ajo: el ajo blanco más común, el ajo rosa, el morado y el ajo negro, que es de origen japonés y que ha sido introducido en España en 2007.