Paella Española, un inolvidable abanico de sabores peninsulares

La Paella Española es historia del arroz con sabor. En un impreciso lugar del lago Albufera (Valencia), habría visto luz el exuberante plato alrededor de los siglos XV o XVI, lo que no limitó la variedad posterior de este banquete.
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Campesinos y trabajadores, en general, buscaban con tal invención una opción gastronómica que resultara barata, fácil de elaborar, capaz de saciar en momentos de almuerzo o cena y de acompañar en otros ambientes, como fiestas u ocasiones especiales diversas. La Paella Española, preparada en la popular “paellera” (sartén o patela), resulta de la combinación por pasos de carne de pollo picada en trozos (también sirve pato o conejo) más el caldo respectivo; arroz (tipo bomba o Calasparra), verduras, aceite de Oliva (¡muy clave!) y diversidad de aromáticas especias (como hebras de azafrán), alubias blancas planas, alcachofa, romero, judías verdes planas, tomates grandes, garrofón, pimiento rojo, pimentón en polvo, ramas de romero, sal y pimienta. Algunos le agregan salchichas, chorizos… Y si en casa o restaurante es preparada en fogón de leña… los aromas y sabores del alimento serán un ensueño.

Aquí el arroz, traído de Asia unos 330 años a.C., cual atracción principalísima, más el azafrán y el aceite de Oliva, le imprimen el toque singular a esta propuesta tradicional y sabrosa de la culinaria española.

Valen las opciones regionales preparadas con mariscos (sustitutas de aquellas carnes) o solo con vegetales (por estar en dieta o ser vegano) o mondada (con todos los ingredientes pelados: sin cáscara, concha o piel alguna). Dada la versatilidad de la Paella Española, ante todo valenciana, también encontrará imitaciones variadas de ella en ambientes hogareños o comerciales, algunas más parecidas al arroz con pollo (propio de la cocina latinoamericana) o a la jambalaya (sur de los Estados Unidos).

Por cierto, cada 27 de marzo la península celebra el Día Nacional de la Paella, espacio de historia, reflexiones... y no queda opción: momento para darse el gran gusto y dejar encendido el recuerdo en el paladar repitiendo todo el año.

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