Caldo gallego tradicional y casero

El caldo gallego es un plato emblemático de Galicia, perfecto para los días fríos de otoño.

Combina habas blancas, carnes de cerdo, patatas y verdura, logrando un caldo reconfortante y nutritivo.

Con opciones para sustituir ingredientes según la temporada, esta receta tradicional se puede adaptar fácilmente. Es ideal para compartir en familia y refleja la calidez y sabor de la cocina gallega en cada cucharada.

Caldo gallego tradicional y casero

Plato Principal
1 hora
4 Porciones

Ingredientes

250 gramos de Alubias blancas

1 Trozo de carne

1 Trozo de costilla salada

1 Trozo de lacón

½ Col blanca

5 Patatas

1 Trozo de unto

2 Chorizos

Aceite de oliva

1 pizca de Sal

Preparación

Paso 1 : La noche anterior, las alubias y las carnes saladas deben remojarse en abundante agua fría durante al menos 12 horas para ablandarlas y facilitar su cocción.

Paso 2 : Al día siguiente, se colocan estas en una olla grande junto con el agua fría y se llevan a fuego lento.

Paso 3 : La cocción puede durar aproximadamente una hora si se realiza en una olla convencional, o unos 12 minutos si se utiliza una olla exprés.

Paso 4 : Durante la cocción, es importante eliminar la espuma que se forma en la superficie para obtener un caldo claro y limpio.

Paso 5 : Antes de cerrar la olla, se debe desespumar bien el contenido y, si se desea, asustar las alubias con agua fría para evitar que se peguen.

Paso 6 : Luego, se añade en la olla la col blanca o berza y se deja cocinar durante unos 20 minutos más hasta que ambas verduras estén tiernas.

Paso 7 : Mientras tanto, se retira la carne y se corta en trozos.

Paso 8 : Las patatas se chascán en trozos pequeños para que se deshagan un poco durante la cocción, aportando espesura al plato.

Paso 9 : A continuación, se incorporan las patatas, el chorizo, el unto y las carnes partidas en la olla, dejando que todos los ingredientes cuezan juntos durante unos 20 minutos más o hasta que las patatas estén en su punto y suaves.

Paso 10 : Antes de servir, se rectifica la sazón, ajustando la cantidad de sal según el nivel de sal en las carnes y el unto utilizados, procurando que el sabor quede equilibrado y delicioso.

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