El conejo al ajillo es un plato clásico y reconfortante, originario de Toledo, que se prepara con trozos de carne blanca, ajo, vino blanco, caldo y un toque de limón.
Es fácil de hacer y muy saludable, ideal para quienes buscan sabores intensos y sencillos.
La clave está en dorar bien el conejo y ligar la salsa con ingredientes frescos, como perejil y jugo de limón, para obtener una textura untuosa y un sabor equilibrado.
También se puede variar usando vino sin alcohol o hacerlo al horno para una versión diferente. Es un plato perfecto para disfrutar en familia o en reuniones informales.
Conejo al ajillo
Ingredientes
450 gramos de Conejo troceado
5 Dientes de ajo
10 gramos de Harina
200 mililitros de Vino blanco
200 mililitros de Caldo de carne
Aceite de oliva
1 pizca de Sal
1 pizca de Pimienta
½ Limón en zumo
Preparación
Paso 1 : Se comienza revisando los trozos de conejo para retirar la piel o las grasas excesivas.
Paso 2 : Luego, se salpimientan con sal y pimienta al gusto.
Paso 3 : Los trozos se pasan por harina de trigo, asegurándose de cubrirlos completamente.
Paso 4 : En una cazuela baja, se calientan cinco cucharadas de aceite de oliva y se doran los dientes de ajo enteros hasta que estén de un color dorado y desprendan su aroma.
Paso 5 : A continuación, se añaden las piezas de conejo enharinadas y se fríen, removiendo con frecuencia, hasta que tengan un color dorado uniforme, aproximadamente veinte minutos.
Paso 6 : Se exprime medio limón sobre las piezas y se incorporan en la cazuela el vino blanco y el caldo de carne.
Paso 7 : Se aumenta el fuego para que la salsa comience a reducirse, moviendo la cazuela en movimientos circulares para ligar la salsa y que cubra las piezas de manera uniforme.
Paso 8 : En pocos minutos, la salsa adquiere la textura deseada y las tajadas quedan jugosas y llenas de sabor.
Paso 9 : El plato se espolvorea con perejil fresco picado y se sirve acompañado de pan o verduras al gusto.












