El tocino de cielo es un postre tradicional español, conocido por su textura sedosa y dulce sabor a caramelo.
Se prepara con yemas de huevo y azúcar, formando una crema que se hornea en baño maría. Ideal para una tarde tranquila, este dulce refleja la elegancia de la repostería clásica.
La receta requiere atención a los ingredientes y un proceso meticuloso, pero el resultado es un postre que cautiva por su sabor y textura única, perfecto para compartir en familia o con amigos en ocasiones especiales.
Tocino de Cielo
Ingredientes
530 gramos de Azúcar
250 mililitros de Agua
7 Yemas de huevo
3 Huevos
Preparación
Paso 1 : Comenzando, se separan 100 gramos de azúcar que se reservan para más tarde.
Paso 2 : El resto de azúcar se coloca en un cazo y se carameliza a fuego suave sin remover, añadiendo dos cucharadas de agua al final y mezclando con cuidado hasta obtener un caramelo dorado.
Paso 3 : Este caramelo se reparte en ocho moldes individuales, cubriendo el fondo con una capa uniforme.
Paso 4 : Luego, se calienta agua y el azúcar reservado en una olla hasta formar un almíbar espeso.
Paso 5 : Para comprobarlo, se deja caer unas gotas en un plato y deben formar hebras al levantarlas con la cuchara.
Paso 6 : Una vez listo, se retira del fuego y se deja enfriar durante cinco minutos.
Paso 7 : Por otro lado, en un recipiente profundo, se baten las yemas y los huevos a temperatura ambiente hasta que estén bien mezclados.
Paso 8 : Poco a poco, se vierte el almíbar en forma de hilo en la mezcla de huevos y yemas, sin dejar de remover con unas varillas, hasta que la preparación esté integrada y suave.
Paso 9 : Esta mezcla se distribuye en los moldes caramelizados, que luego se colocan en una fuente honda con agua caliente hasta la mitad de su altura, formando un baño María.
Paso 10 : Los moldes se hornean en un horno precalentado a 180ºC durante aproximadamente 30 a 35 minutos, hasta que la textura esté firme pero sedosa, y el centro ligeramente cuajado.
Paso 11 : Después de hornear, se dejan enfriar a temperatura ambiente y luego se refrigera durante varias horas para que estén bien fríos y firmes antes de desmoldar.
Paso 12 : Para desmoldar, se pasa suavemente un cuchillo por los bordes del molde y se da vuelta con cuidado.
Paso 13 : Se disfruta su brillo y su textura cremosa, perfectos para saborear lentamente.













